Litost

Día 111.

¡Saludos demoniuras y preciosuras!

Hoy me encontré con la palabra Litost, que en Checo describe el estado espiritual tormentoso que sobreviene cuando uno se percata de su propia miseria. Milan Kundera un novelista, dramaturgo, escritor de cuentos, ensayista y poeta checo, en alguna de sus novelas habla de este sentimiento. Es por eso que hoy te dejo algunas frases del libro que más hace mención de este sentimiento “El libro de la risa y olvido.”

Frases:


La borró de la fotografía de su vida no porque no la hubiese amado, sino, precisamente, porque la quiso.

Los niños no son el futuro porque algún día vayan a ser mayores, sino porque la humanidad se va a aproximar cada vez más al niño, porque la infancia es la imagen del futuro.

Los hombres quieren ser dueños del futuro sólo para poder cambiar el pasado. Luchan por entrar al laboratorio en el que se retocan las fotografías y se rescriben las biografías y la historia.

15 de mayo del 2021

Por favor escribe en tu diario una frase con la que describas un Litost.

¡Buen fin de semana!

La tristeza – El destino y la espada. Antonio Malpica

Día 110.

La tristeza es un ave que sabe esperar. A diferencia de otros carroñeros, puede consumir a su presa mucho antes de que ésta sucumba. La va devorando lentamente hasta que la postra en cama y, ya ahí, se regocija parsimoniosamente en su víctima, mermándola por completo hasta que acaba con ella. Puede ser desgano. Puede ser simple abandono. Puede ser indiferencia por todo. Cualquier cosa, siempre y cuando el afectado se desdibuje tanto que deje de parecérsele a sí mismo por completo.

¡Saludos demoniuras y preciosuras!

Hoy solo quería compartir con ustedes esta frase del libro “El destino y la espada” de Antonio Malpica, la cual desde hoy tomo como la definición más atinada de la tristeza.

¡Hasta mañana!

Alma y cuerpo

Día 109.

Meditaciones.

Mi alma, ¿qué viene a ser para mí, y cuál me la finjo yo al presente? Y al cabo, ¿qué uso hago de ella ahora? ¿Acaso está falta de entendimiento? ¿Por ventura se ve separada y arrancada de la común sociedad? Y en suma: ¿se halla tan íntimamente unida y mezclada con la vil carne, de modo que vaya una con ella y la siga? -Marco Aurelio

¡Saludos preciosuras y demoniuras!

Meditemos acerca del cuerpo y el alma con esta cita de Marco Aurelio.

13 de mayo del 2021

¿Crees en el alma? ¿Crees que puede estar bien tu cuerpo si tu alma no lo está? Por favor responde en tu diario.

¿Qué opino yo?

Creo que el alma es la memoria de nuestros actos; y no encuentro relación con el cuerpo, aún cuando ambos forman al individuo, una es predominantemente sobre el otro. Lo que también creo, es que es nuestro deber mantenerlos en equilibrio.

¡Gracias por leer!

Miedos literarios

Día 108

Post bilingüe.

¡Saludos demoniuras y preciosuras!

Hoy tengo la máquina trabajando a todo vapor. Como si no tuviese nada que hacer; he entrado a un grupo en el que vamos a intentar escribir algo cada mes. Tenemos una frase o pregunta y con respecto a ella será lo que escribamos.

Y heme aquí aterrada literal y literariamente, ja,ja, broma.

Hoy me pregunté, ¿cuál es el peor miedo de un escritor? Cabe mencionar que no es la pregunta que tenemos para escribir, pero sí la que yo me hice. Y entonces lo primero que me vino a la mente es, para mí, que escribas algo que quizá se asemeje mucho a algo que leíste. ¡Qué miedo!

Mi segunda respuesta es el bloqueo de ideas. Y lo puse en segundo lugar, porque seguramente es menos terrible que escribir una idea que tomas tú mismo por original, y no lo es.

Bueno, me retiro a continuar con mis nada escasas labores, pero sí, sumamente emocionantes.

¡Pásala bien!

12 de mayo del 2021

¿Te unirías al reto de escribir algo de tu autoría? Por favor escríbelo en tu diario.

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Greetings, devils, and beauties!

Today I have the machine working at full steam. As I had nothing to do, I have joined a group in which we will try to write something every month. We have a phrase or question, and concerning it, it will be what we write.

And here I am!

Today I asked myself, what is the worst fear of a writer? It is worth mentioning that it is not the question we have to write, but it is the one that I asked myself. And then the first thing that came to mind is, for me, that you write something that may be very similar to something you read. Spooky!

My second answer is idea blocking. And I put it in second place because indeed it is less terrible than writing an idea that you take yourself for original, and it is not.

Well, I am retiring to continue my inspiring work.

Have a good time!

May 12th 2021

Do you join the challenge of writing something of your own? Please note it in your journal.

Orgullo y Prejuicio – Capítulo 10. Jane Austen

Día 107.

Post bilingüe.

El día siguiente transcurrió de un modo muy similar. La señora Hurst y la señorita Bingley pasaron varias horas con la enferma, que seguía mejorando, aunque lentamente; y, por la noche, Elizabeth se unió al señor Bingley y sus invitados en el salón. No vio, sin embargo, la mesa de jugar al loo. El señor Darcy escribía una carta y la señorita Bingley, sentada a su lado, observaba los progresos de su misiva y le interrumpía constantemente con algún mensaje para su hermana. El señor Hurst y el señor Bingley estaban enfrascados en el juego de los cientos[*], y la señora Hurst seguía la partida.

Elizabeth sacó sus labores y prestó atención, divertida, a lo que se decían Darcy y su vecina. Los continuos elogios de la dama a la hermosa letra, la escritura rectilínea y la longitud de la carta, así como la total indiferencia con que su interlocutor recibía esas alabanzas, constituían un curioso diálogo que armonizaba muy bien con la opinión que Elizabeth tenía de ambos.

—¡Qué contenta estará la señorita Darcy de recibir una carta así!

Él no contestó.

—Escribe usted increíblemente deprisa.

—Se equivoca. Lo hago más bien despacio.

—¡Cuántas cartas tendrá ocasión de escribir a lo largo de un año! ¡Y también por cuestiones de negocios! ¡A mí me resultaría odioso!

—Es una suerte, entonces, que sea yo quien tiene que escribirlas.

—Por favor, dígale a su hermana que tengo muchas ganas de verla.

—Ya se lo he dicho, a petición suya.

—Me temo que no está satisfecho con su pluma. Déjeme que se la corte y afile. Lo hago de maravilla.

—Se lo agradezco, pero me gusta hacerlo personalmente.

—¿Cómo se las arregla para que sus trazos sean tan uniformes?

Darcy guardó silencio.

—Dígale a su hermana que estoy encantada de saber cuánto ha progresado con el arpa… Y cuéntele, por favor, lo entusiasmada que estoy con su precioso diseño para una mesa, y que me parece infinitamente mejor que el de la señorita Grantley.

—¿Le importaría que dejase todas sus efusiones para la próxima carta? No me queda sitio en ésta para tratarlas como merecen.

—Oh, no se preocupe. La veré en enero. Pero ¿le escribe siempre unas cartas tan largas y tan bonitas, señor Darcy?

—Suelen ser largas; pero, si son bonitas o no, es algo que a mí no me incumbe decir.

—Estoy convencida de que, si una persona escribe cartas largas con facilidad, no puede hacerlo mal.

—¡Menudo cumplido para Darcy, Caroline! —exclamó su hermano—. No puede decirse que escriba con facilidad. Se empeña en buscar palabras de muchas sílabas.

¿No es así, Darcy?

—Mi estilo es muy diferente al tuyo.

—En efecto —dijo la señorita Bingley—. Charles no puede ser más descuidado a la hora de escribir. Se come la mitad de las palabras, y emborrona el resto.

—Mis ideas fluyen con tanta rapidez que no tengo tiempo de expresarlas; de ahí que mis cartas a veces no transmitan nada a mis corresponsales.

—Su humildad, señor Bingley —dijo Elizabeth—, sin duda desarma a sus detractores.

—No hay nada más engañoso —dijo Darcy— que la falsa modestia. Cuando no es despreocupación por las opiniones, es una manera indirecta de pavonearse.

—¿Y a cuál de las dos categorías pertenecería mi reciente despliegue de modestia?

—A la segunda… No negarás que te enorgulleces de tus defectos al escribir, pues los consideras el resultado de un pensamiento rápido y una ejecución descuidada, algo que, si no admirable, te parece al menos interesante. Todo aquel que posee la capacidad de hacer las cosas con rapidez se siente orgulloso de ello, y no suele prestar atención a las imperfecciones de la ejecución. Cuando esta mañana le has dicho a la señora Bennet que, si alguna vez decidías marcharte de Netherfield, lo harías en cinco minutos, lo has hecho como si fuera una especie de panegírico, un cumplido a ti mismo… y, sin embargo, ¿qué puede haber de admirable en una precipitación que dejará a medias cosas muy importantes y no resultará ventajosa en realidad ni para ti ni para nadie?

—¡Esto es demasiado! —exclamó Bingley—. ¡Tener que recordar por la noche todas las tonterías que se han dicho por la mañana! Y, sin embargo, os aseguro que creía a pie juntillas en lo que decía, y lo sigo creyendo ahora. Al menos puedo decir en mi defensa que no me arrogué toda esa superflua precipitación sólo para presumir delante de las damas.

—Supongo que lo creías de veras; pero no estoy del todo convencido de que te marchases con tanta celeridad. Tus actos dependerían del azar, como dependen los de todos los hombres que conozco; y, si al subir a tu caballo un amigo te dijera: «Bingley, convendría que te quedaras hasta la próxima semana», es muy probable que retrasaras la partida. Y no tendría que insistir mucho para que te quedaras un mes.

—Lo único que demuestran sus palabras, señor Darcy —dijo Elizabeth—, es que el señor Bingley fue demasiado duro al hablar de sí mismo. Usted ha sido mucho más generoso con él.

—Le agradezco muchísimo —repuso Bingley— que convierta lo que ha dicho mi amigo en un elogio de mi buen carácter. Pero me temo que no le ha interpretado exactamente como él quería: el señor Darcy tendría mucho mejor opinión de mí si, en esas circunstancias, yo me alejara galopando después de haberme negado rotundamente a quedarme en Netherfield.

—¿Acaso para el señor Darcy el hecho de que usted se empeñara en partir disculparía su precipitación inicial?

—Le aseguro que no sé explicárselo mejor; tendrá que preguntárselo a Darcy.

—Pretende que justifique unas opiniones que usted considera mías, pero que yo no he tenido nunca. Suponiendo, sin embargo, que las cosas fueran como usted dice, ha de recordar, señorita Bennet, que el amigo que hipotéticamente deseaba que Bingley se quedara en casa y retrasara su marcha, lo deseaba porque sí, sin esgrimir ningún argumento.

—Ceder de buena gana, con facilidad, a los intentos de persuasión de un amigo no es ningún mérito para usted.

—Ceder sin convicción no es un cumplido a la inteligencia de nadie.

—Tengo la sensación, señor Darcy, de que usted no concede ningún valor a la influencia de la amistad y del afecto. Cuando apreciamos a alguien, a menudo cedemos gustosamente a sus peticiones sin necesidad de que nos convenza con argumentos. Y no me refiero a un caso como el que acaba de imaginar con el señor Bingley. Tal vez deberíamos esperar a que se dieran las circunstancias antes de discutir la sensatez de su posterior comportamiento. Pero, en las situaciones más corrientes, cuando un amigo le pide a otro que cambie una decisión de poca importancia, ¿le parece mal que éste acceda a su deseo sin escuchar ningún razonamiento?

—¿No sería aconsejable, antes de seguir con este tema, determinar con mayor

precisión el grado de importancia que ha de darse a la petición, así como el grado de intimidad existente entre los dos implicados?

—¡Por supuesto! —exclamó Bingley—. Oigamos todos los detalles, sin olvidar la estatura y el tamaño de ambos; pues eso tendrá más peso del que usted imagina, señorita Bennet. Le aseguro que, si Darcy no fuera tan grande ni tan alto en comparación conmigo, lo trataría con menos deferencia. Confieso que no conozco nada más temible que Darcy en determinadas ocasiones y en determinados lugares; en su casa especialmente, y los domingos por la tarde cuando no tiene nada que hacer.

El señor Darcy sonrió; pero Elizabeth creyó advertir que se había ofendido un poco, por lo que contuvo la risa. A la señorita Bingley le pareció indignante que trataran así a Darcy, y reprochó a su hermano que dijera aquellas tonterías.

—Adivino tus intenciones, Bingley —dijo su amigo—. No te gustan las discusiones, y pretendes zanjar ésta.

—Es muy posible. Las discusiones se parecen demasiado a las peleas. Si la señorita Bennet y tú posponéis ésta hasta que yo salga de la habitación, os lo agradeceré mucho; y entonces podréis decir lo que queráis de mí.

—Lo que nos pide —respondió Elizabeth— no exige ningún sacrificio por mi parte; y al señor Darcy le convendría terminar su carta.

El señor Darcy siguió su consejo y terminó su carta.

Acto seguido rogó a la señorita Bingley y a Elizabeth que le deleitaran con un poco de música. La señorita Bingley se acercó con presteza al piano y, después de pedir cortésmente a Elizabeth que tocara antes que ella, algo que ésta declinó con idéntica cortesía y mayor franqueza, se dispuso a tocar unas piezas.

La señora Hurst empezó a cantar con su hermana, y Elizabeth no pudo sino observar, mientras hojeaba unas partituras que había sobre el piano, la frecuencia con que la mirada del señor Darcy se clavaba en ella. Le costaba creer que un hombre tan distinguido pudiera admirarla; pero le parecía aún más extraño que la contemplara de aquel modo si le desagradaba. Decidió al fin que debía de atraer su atención porque veía en ella algo peor y más reprensible, según su concepto del bien y del mal, que en el resto de los presentes. Aquella suposición no le dolió. El señor Darcy no le agradaba lo suficiente para necesitar su aprobación.

Después de tocar unas canciones italianas[*], la señorita Bingley empezó a interpretar una alegre danza escocesa.

—¿No le apetece aprovechar esta oportunidad de bailar un reel, señorita Bennet?— inquirió el señor Darcy, acercándose a ella.

Elizabeth sonrió, pero no dijo nada. Él repitió la pregunta, extrañado de su silencio.

—Le he oído antes —contestó la joven—; pero tenía que pensar un poco en mi respuesta. Usted deseaba que le dijera «sí» para darse el placer de despreciar mi

afición por un baile tan poco refinado; pero detesto seguir esa clase de juegos, y me gusta privar a las personas de un desdén preconcebido. Por ese motivo, he decidido contestarle que no deseo en absoluto bailar un reel; y ahora puede despreciarme, si se atreve.

—Por supuesto que no me atrevo.

A Elizabeth, que esperaba más bien haberlo ofendido, le sorprendió su galantería. Pero había una mezcla de dulzura e ingenio en las maneras de la joven que hacían muy difícil que molestara a nadie; y Darcy nunca se había sentido tan fascinado por una mujer. Era consciente de que, si la familia de Elizabeth hubiera sido más distinguida, habría corrido cierto peligro de enamorarse de ella.

La señorita Bingley vio, o sospechó, lo suficiente para tener celos; y el deseo de librarse de Elizabeth aumentó sus ansias de ver restablecida a su querida amiga Jane.

Intentó varias veces que Darcy aborreciera a Elizabeth, hablando de la posibilidad de que se casaran y planeando su felicidad después del enlace.

—Espero que, cuando ocurra tan fausto acontecimiento —le dijo al día siguiente, mientras paseaban juntos por el jardín—, dé algunos consejos a su suegra sobre las ventajas de guardar silencio; y, si tiene autoridad, meta en cintura a las hermanas menores para que no persigan a los oficiales. Y, si se me permite mencionar un tema muy delicado, trate de frenar ese algo indescriptible, al borde del engreimiento y de la impertinencia, que posee su dama.

—¿Tiene algo más que proponer para la felicidad de mi hogar?

—¡Desde luego! Cuelgue los retratos del tío y de la tía Philips en la galería de Pemberley, y póngalos junto al de su tío abuelo, el juez. Ya sabe que pertenecen a la misma profesión, aunque sus especialidades sean muy diferentes[*]. En cuanto al retrato de su Elizabeth, será mejor que no lo encargue, pues ¿qué pintor podría hacer justicia a unos ojos tan hermosos?

—No sería nada fácil captar la expresión, pero podrían copiarse el color y la forma, así como sus larguísimas pestañas.

En aquel momento se encontraron con la señora Hurst y con la propia Elizabeth, que venían por otro camino.

—Ignoraba que quisierais pasear —dijo la señorita Bingley con cierta turbación, temiendo que la hubieran oído.

—Has sido odiosa con nosotras —protestó la señora Hurst—, ¡mira que salir sin avisarnos!

Y, tomando el brazo libre del señor Darcy, dejó a Elizabeth sola. En el sendero no cabían más de tres personas. El señor Darcy advirtió su descortesía, y dijo al punto:

—Esta senda es demasiado estrecha para nuestro grupo. Será mejor que vayamos a la avenida.

Pero Elizabeth, que no tenía el menor deseo de seguir con ellos, contestó riendo:

– No, no; quédense ahí, forman ustedes un grupo encantador. Una cuarta figura estropearía lo pintoresco de la escena. Adiós.

Se alejó feliz; y, mientras paseaba, acarició la esperanza de regresar a casa al cabo de uno o dos días. Aquella noche, Jane se sintió lo bastante bien para salir de su habitación un par de horas.

11 de mayo del 2021

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Chapter 10

The day passed much as the day before had done. Mrs. Hurst and Miss Bingley had spent some hours of the morning with the invalid, who continued, though slowly, to mend; and in the evening Elizabeth joined their party in the drawing-room. The loo-table, however, did not appear. Mr. Darcy was writing, and Miss Bingley, seated near him, was watching the progress of his letter and repeatedly calling off his attention by messages to his sister. Mr. Hurst and Mr. Bingley were at piquet, and Mrs. Hurst was observing their game.

Elizabeth took up some needlework, and was sufficiently amused in attending to what passed between Darcy and his companion. The perpetual commendations of the lady, either on his handwriting, or on the evenness of his lines, or on the length of his letter, with the perfect unconcern with which her praises were received, formed a curious dialogue, and was exactly in union with her opinion of each.

“How delighted Miss Darcy will be to receive such a letter!”

He made no answer.

“You write uncommonly fast.”

“You are mistaken. I write rather slowly.”

“How many letters you must have occasion to write in the course of a year! Letters of business, too! How odious I should think them!”

“It is fortunate, then, that they fall to my lot instead of yours.”

“Pray tell your sister that I long to see her.”

“I have already told her so once, by your desire.”

“I am afraid you do not like your pen. Let me mend it for you. I mend pens remarkably well.”

“Thank you—but I always mend my own.”

“How can you contrive to write so even?”

He was silent.

“Tell your sister I am delighted to hear of her improvement on the harp; and pray let her know that I am quite in raptures with her beautiful little design for a table, and I think it infinitely superior to Miss Grantley’s.”

“Will you give me leave to defer your raptures till I write again? At present I have not room to do them justice.”

“Oh! it is of no consequence. I shall see her in January. But do you always write such charming long letters to her, Mr. Darcy?”

“They are generally long; but whether always charming it is not for me to determine.”

“It is a rule with me, that a person who can write a long letter with ease, cannot write ill.”

“That will not do for a compliment to Darcy, Caroline,” cried her brother, “because he does not write with ease. He studies too much for words of four syllables. Do not you, Darcy?”

“My style of writing is very different from yours.”

“Oh!” cried Miss Bingley, “Charles writes in the most careless way imaginable. He leaves out half his words, and blots the rest.”

“My ideas flow so rapidly that I have not time to express them—by which means my letters sometimes convey no ideas at all to my correspondents.”

“Your humility, Mr. Bingley,” said Elizabeth, “must disarm reproof.”

“Nothing is more deceitful,” said Darcy, “than the appearance of humility. It is often only carelessness of opinion, and sometimes an indirect boast.”

“And which of the two do you call my little recent piece of modesty?”

“The indirect boast; for you are really proud of your defects in writing, because you consider them as proceeding from a rapidity of thought and carelessness of execution, which, if not estimable, you think at least highly interesting. The power of doing anything with quickness is always prized much by the possessor, and often without any attention to the imperfection of the performance. When you told Mrs. Bennet this morning that if you ever resolved upon quitting Netherfield you should be gone in five minutes, you meant it to be a sort of panegyric, of compliment to yourself—and yet what is there so very laudable in a precipitance which must leave very necessary business undone, and can be of no real advantage to yourself or anyone else?”

“Nay,” cried Bingley, “this is too much, to remember at night all the foolish things that were said in the morning. And yet, upon my honour, I believe what I said of myself to be true, and I believe it at this moment. At least, therefore, I did not assume the character of needless precipitance merely to show off before the ladies.”

“I dare say you believed it; but I am by no means convinced that you would be gone with such celerity. Your conduct would be quite as dependent on chance as that of any man I know; and if, as you were mounting your horse, a friend were to say, ‘Bingley, you had better stay till next week,’ you would probably do it, you would probably not go—and at another word, might stay a month.”

“You have only proved by this,” cried Elizabeth, “that Mr. Bingley did not do justice to his own disposition. You have shown him off now much more than he did himself.”

“I am exceedingly gratified,” said Bingley, “by your converting what my friend says into a compliment on the sweetness of my tem per. But I am afraid you are giving it a turn which that gentleman did by no means intend; for he would certainly think better of me, if under such a circumstance I were to give a flat denial, and ride off as fast as I could.”

“Would Mr. Darcy then consider the rashness of your original intentions as atoned for by your obstinacy in adhering to it?”

“Upon my word, I cannot exactly explain the matter; Darcy must speak for himself.”

“You expect me to account for opinions which you choose to call mine, but which I have never acknowledged. Allowing the case, however, to stand according to your representation, you must remember, Miss Bennet, that the friend who is supposed to desire his return to the house, and the delay of his plan, has merely desired it, asked it without offering one argument in favour of its propriety.”

“To yield readily—easily—to the persuasion of a friend is no merit with you.”

“To yield without conviction is no compliment to the understanding of either.”

“You appear to me, Mr. Darcy, to allow nothing for the influence of friendship and affection. A regard for the requester would often make one readily yield to a request, without waiting for arguments to reason one into it. I am not particularly speaking of such a case as you have supposed about Mr. Bingley. We may as well wait, perhaps, till the circumstance occurs before we discuss the discretion of his behaviour thereupon. But in general and ordinary cases between friend and friend, where one of them is desired by the other to change a resolution of no very great moment, should you think ill of that person for complying with the desire, without waiting to be argued into it?”

“Will it not be advisable, before we proceed on this subject, to arrange with rather more precision the degree of importance which is to appertain to this request, as well as the degree of intimacy subsisting between the parties?”

“By all means,” cried Bingley; “let us hear all the particulars, not forgetting their comparative height and size; for that will have more weight in the argument, Miss Bennet, than you may be aware of. I assure you, that if Darcy were not such a great tall fellow, in comparison with myself, I should not pay him half so much deference. I declare I do not know a more awful object than Darcy, on particular occasions, and in particular places; at his own house especially, and of a Sunday evening, when he has nothing to do.”

Mr. Darcy smiled; but Elizabeth thought she could perceive that he was rather offended, and therefore checked her laugh. Miss Bingley warmly resented the indignity he had received, in an expostulation with her brother for talking such nonsense.

“I see your design, Bingley,” said his friend. “You dislike an argument, and want to silence this.”

“Perhaps I do. Arguments are too much like disputes. If you and Miss Bennet will defer yours till I am out of the room, I shall be very thankful; and then you may say whatever you like of me.”

“What you ask,” said Elizabeth, “is no sacrifice on my side; and Mr. Darcy had much better finish his letter.”

Mr. Darcy took her advice, and did finish his letter.

When that business was over, he applied to Miss Bingley and Elizabeth for an indulgence of some music. Miss Bingley moved with some alacrity to the pianoforte; and, after a polite request that Elizabeth would lead the way which the other as politely and more earnestly negatived, she seated herself.

Mrs. Hurst sang with her sister, and while they were thus employed, Elizabeth could not help observing, as she turned over some music-books that lay on the instrument, how frequently Mr. Darcy’s eyes were fixed on her. She hardly knew how to suppose that she could be an object of admiration to so great a man; and yet that he should look at her because he disliked her, was still more strange. She could only imagine, however, at last that she drew his notice because there was something more wrong and reprehensible, according to his ideas of right, than in any other person present. The supposition did not pain her. She liked him too little to care for his approbation.

After playing some Italian songs, Miss Bingley varied the charm by a lively Scotch air; and soon afterwards Mr. Darcy, drawing near Elizabeth, said to her:

“Do not you feel a great inclination, Miss Bennet, to seize such an opportunity of dancing a reel?”

She smiled, but made no answer. He repeated the question, with some surprise at her silence.

“Oh!” said she, “I heard you before, but I could not immediately determine what to say in reply. You wanted me, I know, to say ‘Yes,’ that you might have the pleasure of despising my taste; but I always delight in overthrowing

those kind of schemes, and cheating a person of their premeditated contempt. I have, therefore, made up my mind to tell you, that I do not want to dance a reel at all—and now despise me if you dare.”

“Indeed I do not dare.”

Elizabeth, having rather expected to affront him, was amazed at his gallantry; but there was a mixture of sweetness and archness in her manner which made it difficult for her to affront anybody; and Darcy had never been so bewitched by any woman as he was by her. He really believed, that were it not for the inferiority of her connections, he should be in some danger.

Miss Bingley saw, or suspected enough to be jealous; and her great anxiety for the recovery of her dear friend Jane received some assistance from her desire of getting rid of Elizabeth.

She often tried to provoke Darcy into disliking her guest, by talking of their supposed marriage, and planning his happiness in such an alliance.

“I hope,” said she, as they were walking together in the shrubbery the next day, “you will give your mother-in-law a few hints, when this desirable event takes place, as to the advantage of holding her tongue; and if you can compass it, do cure the younger girls of running after officers. And, if I may mention so delicate a subject, endeavour to check that little something, bordering on conceit and impertinence, which your lady possesses.”

“Have you anything else to propose for my domestic felicity?”

“Oh! yes. Do let the portraits of your uncle and aunt Phillips be placed in the gallery at Pemberley. Put them next to your great-uncle the judge. They are in the same profession, you know, only in different lines. As for your Elizabeth’s picture, you must not have it taken, for what painter could do justice to those beautiful eyes?”

“It would not be easy, indeed, to catch their expression, but their colour and shape, and the eyelashes, so remarkably fine, might be copied.”

At that moment they were met from another walk by Mrs.

Hurst and Elizabeth herself.

“I did not know that you intended to walk,” said Miss Bingley, in some confusion, lest they had been overheard.

“You used us abominably ill,” answered Mrs. Hurst, “running away without telling us that you were coming out.”

Then taking the disengaged arm of Mr. Darcy, she left Elizabeth to walk by herself. The path just admitted three. Mr. Darcy felt their rudeness, and immediately said:

“This walk is not wide enough for our party. We had better go into the avenue.”

But Elizabeth, who had not the least inclination to remain with them, laughingly answered:

“No, no; stay where you are. You are charmingly grouped, and appear to uncommon advantage. The picturesque would be spoilt by admitting a fourth. Good-bye.”

She then ran gaily off, rejoicing as she rambled about, in the hope of being at home again in a day or two. Jane was already so much recovered as to intend leaving her room for a couple of hours that evening.

Recibir también es bueno

Día 106.

“A cada uno es útil aquello que la Naturaleza del Universo le dispensa, y entonces le es conducente cuando aquélla se lo da.” -Marco Aurelio

¡Saludos preciosuras y demoniuras!

Con esta cita de Marco Aurelio en su libro de meditaciones, quiero compartir con ustedes esa sensación de alegría con la que también se encuentra uno en ciertos días, cuando te levantas y todo se te va dando bien. Es cuando hace uno el balance de los días buenos y malos; y entiendes que sin esos momentos difíciles, no podrías saborear estos otros pequeños momentos. Esa es la opinión que me genera.

10 de mayo del 2021

Por favor escribe en tu diario alguna ocasión en la que luego de la tormenta disfrutaste de la calma.

¡Hasta mañana!

Hablemos de ‘Life Coaching’

Día 105.

Post bilingüe.

¡Buen día preciosuras y demoniuras!

Desde hace nueve meses, he tomado cursos para llevar a cabo sesiones como Life Coach, contando hoy día con mi certificación y la certificación de otros tantos cursos, todos, en este campo.

Pero… ¿Qué es? ¿Para qué sirve?

La metodología del Coaching ayuda a que tu mente trabaje de forma precisa, enfocada y comprometida para identificar tus intereses, diseñar y cumplir tus metas.

Life Coaching o Coaching de Vida, sigue una metodología científicamente comprobada, basada en la neurociencia y en la psicología positiva; teniendo como principal función que el coachee o cliente, cree un plan de vida. Las áreas de enfoque son: personal, profesional y social.

En dicha transformación guiada, el Life Coach ayuda a educar nuevas habilidades, maximizar tus fortalezas, motivarte, y establecer objetivos que puedas cumplir.

El coach te guía hacia la realización de tus metas y el conocimiento de tus habilidades.

El objetivo del coaching es cambiar hábitos, aumentar tu productividad, y tomar mejores decisiones con plena confianza en ti mismo.

La meditación, las técnicas de negociación y habilidades sociales, así como la programación neurolingüística, son algunas de las técnicas de apoyo que se brinda al coachee en su desarrollo, y con las cuales debo estar como coach ampliamente documentada.

Yo, aún no he realizado ningún curso o sesión personal como coach, pero sé, que si has visto mis redes, notarás que me presento como Life Coach ya certificada; te aseguro que me lo tomo muy en serio y sigo preparándome con cursos y practicando desde mi persona, para qué, llegado el momento, pueda realizar un coaching con amplio conocimiento y de excelente calidad.

Cada reto al que me sumo, cada curso al que me inscribo, y mi enfoque diario, los hago con toda la intención de algún día brindar ayuda desde mi propia realización personal.

Espero poder responder tus interrogantes con este post; de no ser así, no dudes en preguntar.

¡Gracias por leer!

9 de mayo del 2021

Por favor escribe en tu diario un giro de 180 grados.
Piensa en un tema o en un asunto sobre el que hayas cambiado de opinión. ¿A qué se debe el cambio?

¡Hasta el próximo post!

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Let’s talk about Life Coaching

Good morning, beauties and demons!

For nine months, I have taken courses to carry out sessions as a Life Coach, today having my certification and the certification of many other studies, all in this field.
But. What is it?

The Coaching methodology helps your mind work in a precise, focused, and committed way to identify your interests, design, and fulfill your goals.
Life Coaching follows a scientifically proven methodology based on neuroscience and positive psychology, having as the primary function that the coachee or client create a life plan. The areas of focus are: personal, professional, and social.

In this guided transformation, the Life Coach helps educate new skills, maximize your strengths, motivate you, and set goals that you can meet.
The purpose of coaching is to change habits, increase your productivity, make better decisions with full confidence in yourself.

The coach guides you towards the realization of your goals and the knowledge of your abilities.

Meditation, negotiation techniques, and social skills, as well as neurolinguistic programming, are some of the support techniques to the coachee in their development, and with which I must be as a widely documented coach.

I have not yet made any course or personal session as a coach, but I know that if you have seen my networks, you will notice that I present myself as a certified Life Coach; I guaranteed that I take it very seriously, and I continue preparing with courses and practicing from myself. In the future, I want to carry out coaching with extensive knowledge and of excellent quality.

Each challenge that I join, each course that I enroll in, and my daily focus, I do them with all the intention of one day providing help from my experience.
I hope to answer your questions with this post; if not, feel free to ask.

Thank you for reading!

May 9th 2021

Please write a colossal turn in your journal. Think of a topic or issue that you have changed your mind. Why the change?

Until tomorrow!

¿Qué se hace, si no se quiere hacer nada?

Día 104.

Post bilingüe.

¡Hola demoniuras y preciosuras!

Como puedes ver, hoy hablaremos del desgano y la apatía; porque a todos nos pasa, eso espero, estoy rogando no ser el único ser extraño que a veces no tiene ganas de hacer nada.

Y… ¿se puede hacer algo?

Pues se requiere de un esfuerzo genórmico; el cual obviamente en ese momento de desgano no estamos dispuestos a hacer; ¿entonces?

Pues mi opción es hacerte bolita y no hacer absolutamente nada hasta que el hambre aparezca, o tus hijos preguntándote ¿Qué vamos a comer?

Puedes lucir muy cool y alivianada diciendo que ¡hoy toca pizza! nunca fallarás con eso; pero… se trata de sacudirnos esta pereza que no nos trae nada buenos, solo, más pereza.

Así que olvida el consejo anterior.

Ahora sí viene el bueno; ¿Qué hago yo en esos casos?

1. Preparo té o café.

2. Escucho rock.

3. Preparo huevos fritos (odio el olor, pero mis hijos los aman).

4. Pienso en mi post del día; el imponerme retos como escribir diariamente, es un gran ejercicio mental, y me mantiene motivada, sin querer defraudarme ni defraudarlos.

5. Leo el libro o los libros del mes, y tomo notas.

6. Mantengo el contacto con un ser querido, al menos por texto.

Pues ahí lo tienes, de no querer hacer nada hemos pasado a realizar seis tareas en un día.

Espero mi consejo/post te sirva hoy, o en cualquier momento; no dudes en escribirme alguna sugerencia para abandonar la apatía; o para cualquier otra cosa. Este blog es posible gracias a ustedes.

¡Gracias por leer!

8 de mayo del 2021

Por favor escribe en tu diario, al menos tres formas de combatir la apatía, y que creas que te funcionarán siempre. Ya tienes un arma poderosa contra esos días difíciles. Úsala en caso de emergencia.

Ciao!

………………………………………………

What do you do if you don’t want to do anything?

Hello devils and beauties!

As you can see, today we will talk about reluctance and apathy; Because it happens to all of us, I hope so, I’m praying I’m not the only strange being who sometimes doesn’t feel like doing anything.

And … can anything be done?
It requires a considerable effort, which obviously, in that moment of reluctance we are unwilling to do, then?
Well, my option is to make a ball and do absolutely nothing until hunger appears, or your children asking you what are we going to eat?
You can look very relaxed and relieved, saying that today we are eating pizza, you will never fail with that, but… it is about shaking off this laziness that does not bring us anything good, and yes, more laziness.
So forget the previous advice.
Now the good part is coming; What do I do in those cases?

  1. I make tea or coffee.
  2. I listen to rock music.
  3. I make fried eggs (I’m not too fond of the smell, but my kids love them).
  4. I think about my post of the day; imposing challenges such as writing daily is a great mental exercise. It keeps me motivated without wanting to disappoint or disappoint you.
  5. I read the book or books of the month and take notes.
  6. I keep in touch with a loved one, at least by text.

Well, there you have it, from not wanting to do anything, we have gone on to perform six tasks in one day.

I hope my advice/post serves you today or at any time; do not hesitate to write me a suggestion to abandon apathy; or for anything else. This blog is possible thanks to you.


Thank you for reading!

May 8th 2021

Please write in your journal at least three ways to combat apathy that you think will always work for you. You already have a powerful weapon against those difficult days. Use it in an emergency.

Ciao!

Con Amor, no ganas – Yediht

Día 103.


Triste amor ingenuo,
que al entregarte entero
ya sabes lo que vendrá.

Pobre amor indigno
de esta siniestra realidad,
lo arriesgas todo
a sabiendas de que perderás.

Pinche amor tan garra
te presentas aún sabiendo
que desarmas,
al soldado más vivaz.
No te rindes ante nada
queriendo intentar ganar.

¡Ay amor! ¡Tan transa!
no te basta con llegar,
también arrasas con todo
de aquel quien te suela entregar.

Yediht Cazarín

7 de mayo del 2021

Racionalismo (corriente filosófica)

Journaling, day 102.

Bilingual Post.

¡Hola, preciosuras y demoniuras!

Estos últimos días he andado muy filosófica, y me gustaría compartir con ustedes, un poco más de las corrientes filosóficas, qué, hasta ahora han llamado mi atención; y con las cuales siento afinidad.

Hoy quiero hablarles del racionalismo.

¡Vamos a ello!

El racionalismo es una corriente filosófica que resalta el papel de la razón, como fuente principal en la adquisición de conocimiento. Teniendo como precursor en los siglos XVII y XVIII a René Descartes para quien la geometría y la filosofía representaban un ideal de ciencia.

Su famosa frase: “pienso, por lo tanto existo,” probaba según él, que el individuo no podría pensar si no existiese. Por lo tanto el racionalismo es una prueba de nuestra existencia y no al revés.

En el racionalismo, se cree, que la fuente de conocimiento es la razón dada por Dios y rechaza la idea de los sentidos, ya que nos pueden engañar; defiende las ciencias exactas, en concreto las matemáticas.

Descartes quería hacer de la filosofía una ciencia exacta con base en las matemáticas; expresándolo en su obra Discurso del método, donde escribió cuatro reglas básicas para emplear el racionalismo como ciencia exacta.

El racionalismo aún cuando asegura que la razón es otorgada por Dios, no comulga con la ideología religiosa, si no que, son totalmente opuestas. El término racionalismo tiene un rango amplio de significado; llamamos racionalista a toda posición filosófica que prima el uso de la razón frente a otras instancias como la autoridad, lo irracional, y la experiencia empírica.

Soy partidaria del racionalismo, ya que menciona a Dios, y se mantiene alejada de las creencias religiosas; idea con la que yo comulgo.

Para mí la religión sigue siendo una institución formada por el hombre, completamente lejana de la idea que Dios me genera.

Otros pensadores del racionalismo fueron: Platón, Christian Wolff, Baruch Spinoza y Gottfried Leibniz.

Puedo decirte que Platón y Baruch Spinoza cuentan con un lugar muy importante en este blog; y te invito a leer algunas de sus frases y escritos, que he publicado en Post anteriores.

¡Gracias por tu atención!

6 de mayo del 2021

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Hello, beauties and devils!


These last few days, I have been very philosophical, and I would like to share with you a little more of the intellectual currents, what, so far, they have caught my attention; and with which I feel an affinity.
Today I want to talk to you about rationalism.
Go for it!

Rationalism is a philosophical current that highlights reason as the primary source in the acquisition of knowledge. As a precursor in the seventeenth and eighteenth centuries, René Descartes for whom geometry and philosophy represented an ideal of science.

His famous quote: “I think, therefore I exist” proved, according to him, that the individual could not think if he did not exist. Therefore rationalism is proof of our existence and not the other way around.

In rationalism, it is believed that the source of knowledge is the reason given by God and rejects the idea of the senses since they can deceive us; defends exact sciences, specifically mathematics. Descartes wanted to make philosophy an exact science based on mathematics, expressing it in his work Discourse on method. He wrote four basic rules for using rationalism as an exact science.

Rationalism, even when it ensures that God grants reason, disagrees with religious ideology, but they are opposite. The term rationalism has a wide range of meanings; we call rationalist any philosophical position that prioritizes reason over other instances such as authority, irrationality, and practical experience.

I am a supporter of rationalism, mention God, and stays away from religious beliefs, an idea with which I commune. For me, religion remains a human-made institution, completely distant from the idea that God generates in me.

Other thinkers of rationalism were: Plato, Christian Wolff, René Descartes, Baruch Spinoza, and Gottfried Leibniz.

I can tell you that Plato and Baruch Spinoza have an important place in this blog, and I invite you to read some of his sentences and writings, which I have published in previous posts.

Thanks for your attention!

May 6th 2021

¿Por qué se celebra el 5 de mayo en EE UU?

Journaling, day 101.

Bilingual Post.

Esta pregunta me la hice varias veces; y el día de hoy me la hicieron a mí. Así que… preciosuras y demoniuras; hoy dedicaremos el post a investigar un poco más acerca del tema.

It’s time to refresh!

Cinco de mayo de 1862 el ejército mexicano, libraba la tan conmemorada hoy en día batalla de Puebla. El General Ignacio Zaragoza estuvo al frente de los mexicanos, en la lucha contra el ejército francés superando en hombres al ejército mexicano, pero no en valor; así lo demostró la victoria del ejército mexicano.

El cinco de mayo de 1867, un grupo de mexicanos residentes de Texas, celebran la victoria en conmemoración de Zaragoza, quien naciera en Texas en 1829; cuando todavía era parte de México; antes de que se ‘cediera’ ese territorio y otros más en el tratado Guadalupe-Hidalgo de 1848.

Para entonces el ya fallecido Zaragoza recibe el nombre de chicano fronterizo, y se convierte en un símbolo para los mexicanos, que se negaban a olvidar, que ese, fuera en algún momento territorio Mexicano.

El movimiento chicano celebra el cinco de mayo; convirtiéndolo en símbolo de lucha contra la opresión que padecían; mexicanos, latinos y migrantes, por el hecho de ser minorías; y en mi opinión como recordatorio de lo que por sangre sigue siendo nuestro.

A partir de esa fecha, la celebración en Estados Unidos se ha vuelto tan popular que es casi comparable con la celebración del día de la independencia; las personas se reúnen a degustar platillos típicos de México y beber margaritas para celebrar. ¡Feliz cinco de mayo!

¡Gracias por leer!

5 de mayo del 2021

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Why is it celebrated on May 5 in the US?

I asked myself this question several times; and today they did it to me. So … beauties and devils; Today we will dedicate the post to investigate a little more about the subject.

It’s time to refresh!

On May 5, 1862, the Mexican army fought the so commemorated battle of Puebla today. General Ignacio Zaragoza was at the head of the Mexicans in the fight against the French military, surpassing the Mexican army in men, but not in courage; the victory of the Mexican army demonstrated this.

On May 5, 1867, a group of Mexican residents of Texas celebrated the victory in commemoration of Zaragoza. He was born in Texas in 1829 when it was still part of Mexico before were ceded in the Guadalupe treaty. -Hidalgo, 1848. By then, the deceased Zaragoza received the name of frontier Chicano, and it became a symbol for Mexicans who refused to forget that it was at some point Mexican territory. The Chicano movement celebrates Cinco de Mayo, making it a symbol of the fight against the oppression of Mexicans, Latinos, and migrants who suffered due to being minorities and, in my opinion, as a reminder of what remains ours by blood.

Since that date, the celebration in the United States has become so popular that it is almost comparable to the celebration of Independence Day; people gather to taste typical Mexican dishes and drink margaritas to celebrate. Happy Cinco de Mayo!

Thank you for reading!

May 5th 2021

Música y Filosofía

Journaling, day 100.

Bilingual Post.

¡Hola demoniuras y preciosuras!

El post de hoy quiero dedicarlo a dos de mis grandes pasiones; ya que segura estoy que por lo menos compartimos una de las dos, o las dos. Quiero hablarte de la música y su relación con la filosofía. ¡A filosofar se ha dicho!

Remontándonos a la antigua Grecia; a Sócrates, con setenta años, la búsqueda de la belleza lo guió hacia el camino de la danza; ya que a esta edad aprendió a bailar y se convenció de que el arte era sinónimo de mímesis, es decir que la única función del artista era imitar la perfección de la naturaleza.

Platón pensaba que para que la música pudiera ser el primer paso de una democracia esta debía despertar la inteligencia, fomentar la disciplina personal y promover el ímpetu, el ánimo, el coraje.

Decía que: “La música es un arte educativo por excelencia, se instala en el alma y la forma en la virtud” decía, que la música compartida y apreciada correctamente, nos acostumbra a la armonía.

Para Aristóteles, la música es fundamental en la educación de los ciudadanos. La música no representa una pasión, sino que la reproduce. La música es una imitación tan directa que, en consecuencia, resulta la más formativa para el carácter.

Son tantos los conceptos que se tienen sobre la música, siendo esta bella arte una constante reflexión filosófica entre grandes pensadores; siendo este el motivo de su vinculación con la Filosofía desde sus inicios. Para Ludwig Van Beethoven, “La música es una revelación más alta que la ciencia o la Filosofía,” asociándola al origen del Universo.

Pitágoras, dedicó gran parte de su tiempo para entender la escala musical como un elemento estructural del Cosmos; dándole a este arte una categoría a la vez científica y metafísica. Él estaba convencido de que el Cosmos y el Alma estaban  ligados a las mismas proporciones numéricas de la armonía y formuló algunos de sus principios basándose en las anteriores doctrinas de los sacerdotes y músicos egipcios de las escuelas mesopotámicas; quienes uniendo música y pensamiento crearon un lenguaje capaz de comunicarse con los dioses; lo mismo sucede en el arte oriental; el filósofo chino Lu Chi, menciona que el hombre sólo podía adentrarse en la Filosofía con la ayuda de la música y define al ser como: “un sonido que surge del profundo silencio”.

Varios siglos después Robert Fludd, físico, músico, alquimista y astrónomo inglés, basándose en las teorías pitagóricas sobre el origen de la música, dijo que ésta no fue una invención de los hombres, sino del Creador del mundo, quien hizo que… “Los orbes celestes giraran en armonía,” dando origen a la llamada “Armonía de las Esferas”; teoría que Pitágoras había defendido para demostrar que cada planeta producía una nota en el espacio y que todo en la música obedecía a un fundamento numérico.

En la época del Renacimiento, los pensadores apreciaban la música como parte importante de sus investigaciones; y Galileo formulaba numerosas teorías filosófico–musicales.

En esta época el pensamiento platónico se mantenía vigente.

Erasmo, admirador de Platón, estaba convencido, desde su ideal humanista, del valor ético de la música.

Y para Boecio “cualquiera que llega al fondo de sí mismo, sabe lo que es la música.”

Ya para los siglos XVII y XVIII, la Filosofía y la Teoría Musical fueron separándose inevitablemente, llegando a una sistematización.

Kant en 1790 presentó la tercera parte de su “Crítica,” y se convirtió en el primer filósofo moderno que concibió su teoría estética como parte integrante de un sistema filosófico.Él entendía la música como una expresión sublime de la razón.

Para mí la relación entre la música y la filosofía es innegable, y puedo decir que la filosofía solo celebra la importancia de la música en la vida del hombre; como muestra de su esencia, su pensar y forma de comunicarse.

¡Gracias por leer!

4 de mayo del 2021

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Hello devils and beauties!
Today’s post I want to dedicate to two of my great passions; since I’m sure that at least we share one of the two or both. I want to talk to you about music and its relationship with philosophy. Let’s philosophic!

Going back to ancient Greece; Socrates, at the age of seventy, was guided by the search for beauty on the path of dance; since at this age he learned to dance and was convinced that art was synonymous with mimesis, that is to say, that the only function of the artist was to imitate the perfection of nature.

Plato thought that for music to be the first step in a democracy, it should awaken intelligence, foster personal discipline, and promote momentum, courage, and courage.
He said that: “Music is an educational art par excellence, it installed in the soul and the form in virtue,” he said, that music shared and properly appreciated accustoms us to harmony.

For Aristotle, music is fundamental in the education of citizens. Music does not represent a passion; it reproduces it. Music is such a direct imitation that it is consequently the most formative of character.

There are so many concepts about music, this beautiful art being a constant philosophical reflection among great thinkers; This being the reason for its connection with Philosophy since its inception. For Ludwig Van Beethoven, “Music is a higher revelation than science or Philosophy,” associating it with the origin of the Universe.

Pythagoras devoted much of his time to understand the musical scale as a structural element of the Cosmos, giving this art a category that is both scientific and metaphysical. He was convinced that the Cosmos and the Soul were linked to the exact numerical proportions of harmony and formulated some of the principles of it based on the previous doctrines of the Egyptian priests and musicians of the Mesopotamian schools; who are combining music and thought created a language capable of communicating with the gods; the same happens in oriental art; Chinese philosopher Lu Chi mentions that man could only enter Philosophy with the help of music and defines being as: “a sound that arises from a deep silence.”

Several centuries later, Robert Fludd, English physicist, musician, alchemist, and astronomer, based on Pythagorean theories about the origin of music, said that this was not an invention of men, but of the Creator of the world, who made “The celestial orbs will rotate in harmony,” giving rise to the so-called “Harmony of the Spheres”; the theory that Pythagoras had defended to demonstrate that each planet produced a note in space and that everything in music obeyed a numerical basis.

In the Renaissance era, thinkers appreciated music as an essential part of their research; and Galileo formulated numerous philosophical-musical theories.
At this time, Platonic thought was still in force.
Erasmus, an admirer of Plato, was convinced, from his humanist ideal, of the ethical value of music.
And for Boecio, “anyone who gets to the bottom of himself knows what music is.”

By the seventeenth and eighteenth centuries, Philosophy and Music Theory were inevitably separating, reaching a systematization.

Kant in 1790 presented the third part of his “Critique,” and he became the first modern philosopher to conceive of his aesthetic theory as an integral part of a philosophical system.
He understood music as a sublime expression of reason.

For me, the relationship between music and philosophy is undeniable, and I can say that philosophy only celebrates the importance of music in the life of man as a sample of his essence, his thinking, and his way of communicating.

Thanks for reading this post!

May 4th 2021

Origen

Journaling, day 99.

Bilingual Post.

¡Hola, preciosuras y demoniuras! Espero estén pasando un gran día.

Yo sí; les cuento que me he internado en las profundidades de mis pensamientos y emociones, descubriendo que son como mi dedo pequeño del pie; pueden ser fuertes un rato, pero lo golpeas y hay dolor; sí, el dedo que hasta ahora me he lastimado cinco veces; pero tranquilos; manejo el dolor lo mejor que puedo.

“Doy unos cuantos gritos y alaridos y después recobro la compostura.”

Saben…tengo cierta preocupación acerca de mis emociones últimamente; se encuentran desbordadas; eso me hace sentir que estoy flaqueando. Creo fervientemente que lo del dedo ha sido un recordatorio del gran compromiso que tengo como bruja, sirena y aspirante a Estoica. No solo debo parecer fuerte, debo serlo. Y también dejar la zona de confort tan chula, en la que me instalado desde hace unos meses. Sí, me refiero a hacerme cargo del blog como se debe; como al principio, con esta comunicación entre ustedes y yo.

Creo haber escuchado a mi dedo hablar y decirme: -¿Qué carajos te pasa? ¿Crees que este comportamiento te representa?

-Ah claro, y he leído algunos comentarios de buenos lectores y al parecer buenos consejeros.

Es el día noventa y nueve de este reto de trescientos sesenta y cinco días escribiendo para darle vida a este blog; para que sea una idea; un comportamiento; y que se mantenga coherente, fuerte y con contenido de valor.

Lo digo y lo escribo con gran emoción; de esas que andan sin control en estos días, y que pondremos en cintura muy pronto.

A ustedes debo este logro, porque si escribo en este blog es para mí y para ustedes (la Narcisa por delante). ¡Qué buen avance el de hoy!

Ustedes son quienes me dan sus sugerencias literarias y buenos comentarios. ¡Gracias infinitas por su compañía!

“Los respiros son buenos,” dicen las voces honestas, y sí, lo son, sin perder la esencia, sin dejar el camino.

Soy Yediht Cazarín.

3 de mayo del 2021

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Origin

Hello, beauties and devils! I hope you are having a great day.

I do; I tell you that I have gone into the depths of my thoughts and emotions, discovering that they are like my little toe; they may be vital for a while, but you hit it, and there is pain; yes, the finger that so far I have injured myself five times; but calm; I handle the pain the best I can.

“I give a few yells and yells and then regain my composure.”

You know … I have some concern about my emotions lately; they are overflowing; that makes me feel like I’m flagging. I fervently believe that the toe thing has been a reminder of the extraordinary commitment as a witch, mermaid, and aspiring stoic. Not only must I appear strong, but I must also be. And also leave the cool comfort zone, in which I have been for a few months. Yes, I mean to take care of the blog correctly, as initially, with this communication between you and me.

I think I heard my pinky toe speaking, and it says to me: -What the hell is wrong with you? Do you think this behavior represents you?

-Oh sure, and I have read some comments from good readers and good advisers.

It is the ninety-ninth day of this challenge of three hundred and sixty-five days writing; to give life to this blog; to make it an idea; a behavior; and remain consistent, solid and with valuable content.

I say it and write it with great emotion, one of those that are out of control these days and that we will put on our waist very soon.

I owe you this achievement because if I write in this blog, it is for me and you (the Daffodil ahead). What a good advance today!

You are the ones who give me your literary suggestions and good comments. Infinite, thanks for your company!

“The breaths are good,” said the honest voices, and yes, they are, without losing the essence, without leaving the path.

I am Yediht Cazarín.

May 3rd 2021

Lecturas de mayo

Journaling, day 98.

Bilingual Post.

El destino y la espada.

¡Hola!

El post de hoy está dedicado a las Lecturas conjuntas del mes de mayo. Continuamos con el cuarto libro ‘El destino y la espada’ de la emocionante saga del libro de los héroes del increíble Toño Malpica.

Toño Malpica

Para el mes de mayo las lecturas serán en el canal de Teteralalala, recomendada “BookTuber;” gracias a ella y a la orden del Fénix de quien ahora soy una orgullosa integrante, me he adentrado en esta aventura y descubrimiento literario de grandes autores mexicanos y de Latinoamérica. Espero que no te pierdas nuestras lecturas, y que te des la gran oportunidad de adentrarte en el mundo literario de Toño Malpica.

2 de mayo del 2021

Por favor escribe en tu diario una entrevista que harías a tu autor favorito.

¡Hasta el próximo post!

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Hi!

Today’s post is to the Joint Readings for May. We continue with the fourth book ‘Destiny and the sword’ of the exciting saga of the book of heroes of the incredible Toño Malpica.

For May, the readings will be on the Teteralalala channel, recommended “BookTuber;” Thanks to her and to the order of the Phoenix, of whom I am now a proud member, I have entered into this adventure and literary discovery of great Mexican and Latin American authors. I hope you don’t miss our readings and that you give yourself the great opportunity to delve into the literary world of Toño Malpica.

May 2nd 2021

Please write in your journal an interview that you would do with your favorite author.

Thanks for reading this post!

Alejandra Pizarnik – Frases

Journaling, day 97.

Bilingual Post.

“Escribir un poema es reparar la herida fundamental, la desgarradura. Porque todos estamos heridos.“

“La vida nos ha olvidado y lo malo es que uno no muere de eso”

“Hasta yo, o sobre todo yo, me traiciono”

1 de mayo del 2021

¿Necesitas comulgar con el estilo de vida o la ideología de un artista para apreciar su arte? ¿O para adquirirlo? Por favor escribe en tu diario la respuesta.

¡Gracias por leer!

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“Writing a poem is to repair the fundamental wound, the tear. Because we are all hurt. ”

“Life has forgotten us, and the bad thing is that one does not die of it.”

“Even I, or especially I, betrayed myself.”

May 1st 2021

Do you need to commune with an artist’s lifestyle or ideology to appreciate their art? Or to acquire it? Please write the answer in your journal.

Thanks for reading this post!

Tu naturaleza

Journaling, day 96.

Bilingual Post.

Meditaciones

Observa lo que tu naturaleza exige de ti, en cuanto es dirigida por sólo la naturaleza vegetativa, y después hazlo y no lo rechaces, a no ser que se haya de empeorar tu misma naturaleza en cuanto ella es sensitiva. Con igual orden debes observar lo que pretende de ti la Naturaleza considerada como sensitiva, no rehusando nada de esto, si es que no se ha de seguir menoscabo a tu naturaleza en cuanto es racional; y, claro está, que lo racional también es sociable. Valiéndote, pues, de estas reglas, no te dé cuidado lo demás. -Marco Aurelio

30 de abril del 2021

Por favor escribe en tu diario, cómo se divierte tu niño interior.

¡Gracias por leer!

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Observe what your nature demands of you, insofar as only the vegetative nature direct it, and then do it and accept it unless your very nature has to be worse insofar as it is sensitive. With the same order, you must observe what Nature, considered as sensitive, wants of you, not refusing any of this if it is not to continue to undermine your nature insofar as it is rational; and, of course, that the sensor is also friendly. Making use of these rules, then, don’t take care of the rest. -Marcus Aurelius

April 30th 2021

Please write in your journal how your inner child is having fun.

Thanks for reading this far!

Juana de Ibarbourou – Frases

Journaling, day 95

Bilingual Post.

Juana de Ibarbourou

“Cuanto más pequeño el corazón, más odio alberga.”

“Amando se poseen todas las primaveras.”

“La niñez es la etapa en la que todos los hombres son creadores.”

29 de abril del 2021

Por favor escribe en tu diario; si pudieras clonarte a ti mismo, ¿cómo repartirías tus responsabilidades?

¡Hasta mañana!

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“The smaller the heart, the more hatred it harbors.”


“Loving all springs are possessed.”


“Childhood is the stage in which all men are creators.”

April 29th 2021

Please write in your journal; if you could clone yourself, how would you distribute your responsibilities?

Ciao!

O los dioses no pueden nada, o pueden algo

Journaling, day 94.

Bilingual Post.

Meditaciones

O los dioses no pueden nada, o pueden algo; pues si no pueden, ¿a qué fin les ruegas? Y si pueden, ¿por qué no les suplicas más bien que te concedan el no tener algunos de estos que se llaman males, el no desear alguno de estos que se reputan por bienes, el no sentir pena en alguna de esas que se tienen por adversidades, antes que pedirles que no suceda o suceda alguna de estas cosas? Porque si tienen poder absoluto para favorecer a los hombres, también en esto pueden ayudarlos. -Marco Aurelio

28 de abril del 2021

Por favor escribe en tu diario una situación embarazosa.

¡Gracias por leer!

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Either the gods can do nothing, or they can do something; Well, if they can’t, to what end do you beg them? And if they can, why don’t you instead beg them to grant you not having some of these that are called evils, not wanting any of these that are reputed to be goods, not feeling sorry for any of those that are considered adversities, rather than asking them not to or do any of these things happen? Because if they have absolute power to favor men, they can also help them in this. -Marcus Aurelius

April 28th 2021

Please write an embarrassing situation in your journal.

Thanks for reading this post!

Yo te adoro-Las flores del mal Charles Baudelaire

Journaling, day 93.

Bilingual Post.

Yo te adoro al igual que la bóveda nocturna,
Oh, vaso de tristeza, oh gran taciturna,
Y te amo lo mismo, bella, cuando tú me huyes,
Y cuando me pareces, ornamento de mis noches,
Más irónicamente acumular las leguas
Que separan mis brazos de las inmensidades azules.

Me adelanto al ataque, y trepo en los asaltos,
Como alrededor de un cadáver un coro de gusanos,
Y quiero ¡oh, bestia implacable y cruel!
Hasta esta frialdad por la que me eres más bella!

27 de abril del 2021

Por favor escribe en tu diario, ¿Qué cuelgas en las paredes de tu casa? ¿Fotos, pósteres u obras de arte? ¿O no cuelgas nada? ¿Qué ambiente pretendes crear?

¡Hasta mañana!

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I adore you like the night vault,
Oh, glass of sadness, oh great taciturn,
And I love you the same, beautiful when you run away from me. When you seem to me, the ornament of my nights,
More ironically accumulate leagues
That separate my arms from the blue immensities.

I get ahead of the attack, and I climb in the assaults,
Like around a corpse a chorus of worms,
And I want oh, implacable and cruel beast!
Even this coldness for which you are more beautiful to me!

April 27th 2021

Please write in your journal, What do you hang on the walls of your house? Photos, posters, or artwork? Or do you not turn anything? What criteria do you follow to decorate them? What environment do you intend to create?

Until tomorrow!

Orgullo y Prejuicio – Capítulo 9 Jane Austen

Journaling, day 92.

Bilingual Post.

Elizabeth pasó casi toda la noche en la habitación de Jane y, por la mañana, tuvo la satisfacción de dar una respuesta más tranquilizadora a las preguntas que el señor Bingley le hizo llegar muy temprano a través de una criada, y que repitieron algún tiempo después las dos elegantes doncellas de sus hermanas. A pesar de la mejoría, sin embargo, Elizabeth quiso enviar una nota a Longbourn para rogar a su madre que visitara a Jane y juzgara personalmente su estado. La nota se despachó al instante, y el deseo que expresaba en ella fue atendido con la misma celeridad. La señora Bennet, acompañada de sus dos hijas menores, se presentó en Netherfield poco después del desayuno.

Si hubiera encontrado a Jane realmente grave, la señora Bennet se habría sentido desconsolada; pero, al convencerse con sus propios ojos de que su enfermedad no era alarmante, prefirió que no se restableciera en seguida, ya que, en cuanto recobrara la salud, probablemente se vería obligada a abandonar Netherfield. Por ese motivo, se negó a escuchar a su hija cuando ésta expresó el deseo de volver a casa con ellas en el carruaje; algo que tampoco aprobó el boticario, que llegó casi al mismo tiempo que las Bennet. Después de quedarse un poco con Jane, la madre y las tres hijas siguieron a la señorita Bingley hasta la salita del desayuno[*]. Bingley se reunió con ellas, y confió en que la señora Bennet no hubiera encontrado a Jane peor de lo que esperaba.

—¡Muchísimo peor! —fue su respuesta—. En su estado no podemos trasladarla a Longbourn. El señor Jones dice que ni se nos ocurra moverla. Tendremos que abusar un poco más de su amabilidad.

—¿Trasladarla a Longbourn? —exclamó Bingley—. De ningún modo. Estoy convencido de que mi hermana no querrá ni oír hablar de eso.

—Tenga la seguridad —dijo la señorita Bingley con fría cortesía— de que nos desviviremos por su hija mientras esté con nosotros.

La señora Bennet se lo agradeció efusivamente

—No sé qué habría sido de Jane si no hubiera tenido tan buenos amigos, pues se siente realmente mal y sufre mucho, aunque, como es habitual en ella, con la mayor paciencia del mundo. No conozco a nadie que tenga un carácter más dulce. Con frecuencia les digo a mis otras hijas que no le llegan a la suela del zapato. ¡Qué bonita es esta sala, señor Bingley! Y tiene unas vistas preciosas sobre ese camino de grava. No hay ningún lugar en los alrededores que pueda compararse con Netherfield. Espero que no piense marcharse pronto, aunque no lo haya arrendado por mucho tiempo.

—Me gusta hacer las cosas de improviso —respondió Bingley—; y, si decidiera marcharme de Netherfield, probablemente lo haría en cinco minutos. Hoy por hoy, sin embargo, me encuentro muy bien aquí.

—Ésa era mi impresión —dijo Elizabeth.

—Empieza usted a comprenderme, ¿no es así? —exclamó el señor Bingley, volviéndose hacia ella.

—Sí… le comprendo perfectamente.

—Ojalá pudiera tomar eso como un cumplido; pero me temo que ser tan transparente es lamentable.

—Depende. Una personalidad misteriosa y compleja no tiene por qué ser mejor o peor que la suya.

—Lizzy —le interrumpió su madre—, recuerda dónde estás, y no digas todo lo que se te ocurre como en casa.

—No sabía que fuera usted una estudiosa del carácter —prosiguió Bingley—. Debe de ser una disciplina muy interesante.

—Sí, pero los caracteres misteriosos y complejos son los más interesantes. Tienen, al menos, esa ventaja.

—El campo —dijo Darcy— proporciona en general muy poca materia para ese estudio. En un entorno rural uno se mueve en un ambiente muy cerrado.

—Pero las personas cambian tanto que siempre hay algo nuevo que descubrir en ellas.

—Por supuesto —exclamó la señora Bennet, ofendida por el modo en que Darcy había hablado de su círculo social—. Le aseguro que aquí hay tanto de eso como en la ciudad.

Todo el mundo se quedó perplejo; y Darcy, después de mirarla unos instantes, se alejó en silencio. La señora Bennet, que imaginaba haber derrotado a su enemigo, quiso disfrutar de su triunfo.

—No creo que Londres tenga muchas ventajas sobre el campo, si exceptuamos las tiendas y los lugares públicos. El campo es mucho más agradable, ¿verdad, señor Bingley?

—Cuando estoy en el campo —respondió su anfitrión—, nunca deseo irme; y, cuando estoy en Londres, me ocurre tres cuartos de lo mismo. Los dos lugares tienen sus ventajas, y puedo ser igual de feliz en ambos.

—Sí, pero eso es porque tiene usted muy buen carácter. Sin embargo, ese caballero —dijo la señora Bennet mirando a Darcy— parece despreciar el campo.

—Se equivoca, mamá —exclamó Elizabeth, ruborizándose por culpa de su madre—. Ha malinterpretado usted al señor Darcy. Sólo ha querido decir que en el campo no hay tanta variedad de personas como en la ciudad, algo que, como reconocerá usted, es cierto.

—Nadie ha dicho lo contrario, querida; pero, en cuanto a eso de que hay muy poca gente con la que relacionarse, no creo que existan muchos lugares en los que se pueda alternar tanto. Nosotros nos tratamos con veinticuatro familias.

Sólo la consideración que Bingley tenía por Elizabeth le ayudó a no perder la compostura. Su hermana fue menos delicada, y miró al señor Darcy con una sonrisa muy expresiva. Elizabeth, tratando de que su madre olvidara el tema, le preguntó si Charlotte Lucas había visitado Longbourn en su ausencia.

—Sí, apareció ayer con su padre. Qué simpático es Sir William, ¿verdad, señor Bingley? ¡Un hombre tan elegante! ¡Tan cortés y tan sencillo! Siempre tiene algo que decir a todo el mundo. Ésa es mi idea de la buena educación; y toda esa gente que se da tanta importancia y jamás abre la boca está muy equivocada.

—¿Cenó Charlotte con vosotros?

—No, tenía que volver a casa. Creo que la necesitaban para preparar los pastelillos de frutas. Por mi parte, señor Bingley, me gusta tener criados competentes en su trabajo; mis hijas han recibido una educación muy diferente. Pero allá cada cual; y las Lucas son unas muchachas excelentes, se lo aseguro. ¡Es una lástima que sean poco agraciadas! Y no es que considere muy fea a Charlotte; aunque, por otra parte, ella es tan amiga nuestra…

—Parece una joven encantadora —dijo Bingley.

—Oh, sí; pero debe reconocer usted que es muy poco agraciada. La propia lady Lucas lo comenta a menudo, y envidia la belleza de Jane. No me gusta presumir de hijas, pero Jane… bueno, no se ve muy a menudo una joven tan bonita como ella. Lo dice todo el mundo. Sé que yo nunca sería imparcial. Cuando sólo tenía quince años, un caballero que la conoció en casa de mi hermano Gardiner, en Londres, se enamoró hasta tal punto de ella que mi cuñada tenía el convencimiento de que pediría su mano antes de nuestra marcha. Pero no fue así. Tal vez le pareció demasiado joven. Sin embargo, le dedicó unos versos, y eran preciosos.

—Y así terminó todo —exclamó Elizabeth, impaciente—. Supongo que el mundo está lleno de historias con el mismo final. Me gustaría saber quién descubrió la eficacia de la poesía para enterrar el amor.

—Siempre he considerado la poesía el alimento del amor —dijo Darcy.

—Tal vez de un amor exquisito, sólido, saludable. Cualquier cosa sirve para alimentar lo que ya tiene fuerza. Pero, si se trata sólo de una leve inclinación, estoy convencida de que un buen soneto puede acabar con ella.

Darcy se limitó a sonreír; y el silencio que siguió a sus palabras hizo temer a Elizabeth que su madre se pusiera de nuevo en evidencia. Quiso decir algo, pero no se le ocurrió nada; y, al cabo de unos instantes, la señora Bennet volvió a agradecer al señor Bingley su amabilidad con Jane, y se disculpó por las molestias que pudiera causarle la presencia de Lizzy. El señor Bingley le respondió con suma cortesía y naturalidad, lo que obligó a su hermana menor a mostrarse igualmente atenta y decir lo que la ocasión requería. No es que la señorita Bingley fuera demasiado cordial, pero la señora Bennet pareció satisfecha y no tardó en pedir su carruaje. Al oír esto, su hija menor decidió intervenir. Se había pasado toda la visita cuchicheando con su hermana Catherine, y quería reconvenir al señor Bingley por no haber cumplido su promesa de celebrar un baile en Netherfield.

Lydia era una joven alta y robusta de quince años, con un hermoso cutis y un semblante risueño; se trataba de la preferida de su madre, que la había presentado en sociedad a una edad muy temprana. Desbordaba vitalidad, y poseía cierta arrogancia innata que las atenciones de los oficiales, a quienes complacían tanto las cenas de su tío como sus modales desenvueltos, habían transformado en una gran seguridad. Nadie mejor que ella, en consecuencia, para preguntar al señor Bingley por el baile y recordarle su promesa, añadiendo que sería imperdonable que no la cumpliera. La respuesta del anfitrión a aquel súbito ataque deleitó los oídos de su madre.

—Estoy dispuesto a cumplir mi promesa, se lo aseguro; y, cuando su hermana se haya restablecido, podrá usted fijar la fecha del baile si lo desea. Supongo que no tendrá ganas de bailar mientras ella está enferma.

Lydia se mostró muy satisfecha.

—Sí, sí… será mejor esperar a que Jane esté bien; y es muy probable que para entonces el capitán Carter haya regresado a Meryton. Después de su baile —agregó

—, insistiré en que el regimiento celebre otro. Le diré al coronel Forster que lo contrario sería vergonzoso.

En cuanto la señora Bennet y sus hijas se despidieron, Elizabeth se apresuró a volver con Jane, dejando que las dos hermanas del señor Bingley y el señor Darcy hablaran sin contención de ella y de su familia. Pero las dos damas no consiguieron convencer a este último para que dedicara sus críticas a Elizabeth, pese a todas las agudezas de la señorita Bingley.

26 de abril de 2021

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Pride and Prejudice

Chapter 9

Elizabeth passed the chief of the night in her sister’s room, and in the morning had the pleasure of being able to send a tolerable answer to the inquiries which she very early received from Mr. Bingley by a housemaid, and some time afterwards from the two elegant ladies who waited on his sisters. In spite of this amendment, however, she requested to have a note sent to Longbourn, desiring her mother to visit Jane, and form her own judgement of her situation. The note was immediately dispatched, and its contents as quickly complied with. Mrs. Bennet, accompanied by her two youngest girls, reached Netherfield soon after the family breakfast.

Had she found Jane in any apparent danger, Mrs. Bennet would have been very miserable; but being satisfied on seeing her that her illness was not alarming, she had no wish of her recovering immediately, as her restoration to health would probably remove her from Netherfield. She would not listen, therefore, to her daughter’s proposal of being carried home; neither did the apothecary, who arrived about the same time, think it at all advisable. After sitting a little while with Jane, on Miss Bingley’s appearance and invitation, the mother and three daughters all attended her into the breakfast parlour. Bingley met them with hopes that Mrs. Bennet “had not found Miss Bennet worse than she expected.

Indeed I have, sir,” was her answer. “She is a great deal too ill to be moved. Mr. Jones says we must not think of moving her. We must trespass a little longer on your kindness.”

“Removed!” cried Bingley. “It must not be thought of. My sister, I am sure, will not hear of her removal.”

“You may depend upon it, Madam,” said Miss Bingley, with cold civility, “that Miss Bennet will receive every possible attention while she remains with us.”

Mrs. Bennet was profuse in her acknowledgments.

“I am sure,” she added, “if it was not for such good friends I do not know what would become of her, for she is very ill indeed, and suffers a vast deal, though with the greatest patience in the world, which is always the way with her, for she has, without exception, the sweetest temper I have ever met with. I often tell my other girls they are nothing to her. You have a sweet room here, Mr. Bingley, and a charming prospect over the gravel walk. I do not know a place in the country that is equal to Netherfield. You will not think of quitting it in a hurry, I hope, though you have but a short lease.”

“Whatever I do is done in a hurry,” replied he; “and therefore if I should resolve to quit Netherfield, I should probably be off in five minutes. At present, however, I consider myself as quite fixed here.”

“That is exactly what I should have supposed of you,” said Elizabeth.

“You begin to comprehend me, do you?” cried he, turning towards her.

“Oh! yes—I understand you perfectly.”

“I wish I might take this for a compliment; but to be so easily seen through I am afraid is pitiful.”

“That is as it happens. It does not follow that a deep, intricate character is more or less estimable than such a one as yours.”

“Lizzy,” cried her mother, “remember where you are, and do “not run on in the wild manner that you are suffered to do at home.”

“I did not know before,” continued Bingley immediately, “that you were a studier of character. It must be an amusing study.”

“Yes, but intricate characters are the most amusing. They have at least that advantage.”

“The country,” said Darcy, “can in general supply but a few subjects for such a study. In a country neighbourhood you move in a very confined and unvarying society.”

“But people themselves alter so much, that there is something new to be observed in them for ever.”

“Yes, indeed,” cried Mrs. Bennet, offended by his manner of mentioning a country neighbourhood. “I assure you there is quite as much of that going on in the country as in town.”

Everybody was surprised, and Darcy, after looking at her for a moment, turned silently away. Mrs. Bennet, who fancied she had gained a complete victory over him, continued her triumph.

“I cannot see that London has any great advantage over the country, for my part, except the shops and public places. The country is a vast deal pleasanter, is it not, Mr. Bingley?”

“When I am in the country,” he replied, “I never wish to leave it; and when I am in town it is pretty much the same. They have each their advantages, and I can be equally happy in either.”

“Aye—that is because you have the right disposition. But that gentleman,” looking at Darcy, “seemed to think the country was nothing at all.”

“Indeed, Mamma, you are mistaken,” said Elizabeth, blushing for her mother. “You quite mistook Mr. Darcy. He only meant that there was not such a variety of people to be met with in the country as in the town, which you must acknowledge to be true.”

“Certainly, my dear, nobody said there were; but as to not meeting with many people in this neighbourhood, I believe there are few neighbourhoods larger. I know we dine with four-and-twenty families.”

Nothing but concern for Elizabeth could enable Bingley to keep his countenance. His sister was less delicate, and directed her eyes towards Mr. Darcy with a very expressive smile. Elizabeth, for the sake of saying something that might turn her mother’s thoughts, now asked her if Charlotte Lucas had been at Longbourn since her coming away.

“Yes, she called yesterday with her father. What an agreeable man Sir William is, Mr. Bingley, is not he? So much the man of fashion! So genteel and easy! He has always something to say to everybody. That is my idea of good breeding; and those persons who fancy themselves very important, and never open their mouths, quite mistake the matter.”

“Did Charlotte dine with you?”

“No, she would go home. I fancy she was wanted about the mince-pies. For my part, Mr. Bingley, I always keep servants that can do their own work; my daughters are brought up very differently. But everybody is to judge for themselves, and the Lucases are a very good sort of girls, I assure you. It is a pity they are not handsome! Not that I think Charlotte so very plain—but then she is our particular friend.”

“She seems a very pleasant young woman.”

“Oh! dear, yes; but you must own she is very plain. Lady Lucas herself has often said so, and envied me Jane’s beauty. I do not like to boast of my own child, but to be sure, Jane—one does not often see anybody better looking. It is what everybody says. I do not trust my own partiality. When she was only fifteen, there was a man at my brother Gardiner’s in town so much in love with her that my sister-in-law was sure he would make her an offer before we came away. But, however, he did not. Perhaps he thought her too young. However, he wrote some verses on her, and very pretty they were.”

“And so ended his affection,” said Elizabeth impatiently. “There has been many a one, I fancy, overcome in the same way. I wonder who first discovered the efficacy of poetry in driving away love!”

“I have been used to consider poetry as the food of love,” said Darcy.

“Of a fine, stout, healthy love it may. Everything nourishes what is strong already. But if it be only a slight, thin sort of inclination, I am convinced that one good sonnet will starve it entirely away.”

Darcy only smiled; and the general pause which ensued made Elizabeth tremble lest her mother should be exposing herself again. She longed to speak, but could think of nothing to say; and after a short silence Mrs. Bennet began repeating her thanks to Mr. Bingley for his kindness to Jane, with an apology for troubling him also with Lizzy. Mr. Bingley was unaffectedly civil in his answer, and forced his younger sister to be civil also, and say what the occasion required. She performed her part indeed without much graciousness, but Mrs. Bennet was satisfied, and soon afterwards ordered her carriage. Upon this signal, the youngest of her daughters put herself forward. The two girls had been whispering to each other during the whole visit, and the result of it was, that the youngest should tax Mr. Bingley with having promised on his first coming into the country to give a ball at Netherfield.

Lydia was a stout, well-grown girl of fifteen, with a fine complexion and good-humoured countenance; a favourite with her mother, whose affection had brought her into public at an early age. She had high animal spirits, and a sort of natural self-consequence, which the attention of the officers, to whom her uncle’s good dinners, and her own easy manners recommended her, had increased into assurance. She was very equal, therefore, to address Mr. Bingley on the subject of the ball, and abruptly reminded him of his promise; adding, that it would be the most shameful thing in the world if he did not keep it. His answer to this sudden attack was delightful to their mother’s ear:

“I am perfectly ready, I assure you, to keep my engagement; and when your sister is recovered, you shall, if you please, name the very day of the ball. But you would not wish to be dancing when she is ill.”

Lydia declared herself satisfied. “Oh! yes—it would be much better to wait till Jane was well, and by that time most likely Captain Carter would be at Meryton again. And when you have given your ball,” she added, “I shall insist on their giving one also. I shall tell Colonel Forster it will be quite a shame if he does not.”

Mrs. Bennet and her daughters then departed, and Elizabeth returned instantly to Jane, leaving her own and her relations’ behaviour to the remarks of the two ladies and Mr. Darcy; the latter of whom, however, could not be prevailed on to join in their censure of her, in spite of all Miss Bingley’s witticisms on fine eyes.

April 26th 2021